Días de confinamiento, de reclusión, de paisajes limitados.
Aún y todo, siempre hay lugar para una mirada, para descubrir estas pequeñas cosas cotidianas a las que la vorágine que nos arrastra no nos deja prestar atención.
Este vídeo no pretende ser otra cosa. Una llamada a mirar cerca, en casa, a disfrutar a pesar de todo, porque la vida sigue, y la tenemos ahí, aquí mismo.

Dedicado a toda la gente que está sufriendo y a quienes se están dejando la piel por todos y todas, con la esperanza de que todo pase pronto y con las menores consecuencias posibles.

(Imágenes grabadas los días 6 y 7 de abril de 2020 sin salir de casa)