GEOGRAFÍA

El valle de Etxauri se presenta como una unidad geográfica, limitada por montañas y  atravesada por el río Arga. El valle tiene su entrada por el Este y salida por el Suroeste. Al norte, esta limitado por la sierra de Sarbil y al Sur por la sierra del Perdón (Erreniega).

Etxauri, situado a la entrada del valle, resguardado por la falla de la sierra de Sarbil y situado en un altiplano, constituye un lugar estratégico para el control del acceso al resto del valle. La localización del municipio en este lugar no es por azar, puesto que queda suficientemente probada la ocupación del espacio por grupos humanos desde hace 18.000 años, y así lo atestiguan los 20 yacimientos arqueológicos datados y estudiados en la sierra de Sarbil. Estos yacimientos van cronológicamente del Epigravetiense y Solutrense hasta la Edad del Hierro.

La sierra de Sarbil constituye los terrenos más antiguos del valle de Etxauri y se remontan al Eoceno medio, cuando se depositan las calizas. Por un lado, la falla Pirenaica que provoca el levantamiento de las calizas y, por otro, la fractura del Zócalo Herciniano que produce el levantamiento de la sierra y la falla, han hecho que la sierra de Sarbil se presente como un bloque levantado de fracturas escalonadas y paralelas. De este modo surge una falla de imponentes paredes calcáreas que en algunos casos llegan ha alcanzar los 100 metros de altura.

Estas paredes de roca caliza tan desiguales y desordenadas son un atractivo y un referente para los amantes de la escalada. De hecho, la zona está considerada como la mejor escuela de escalada de Navarra y una de las mejores en roca blanda de Europa, ya que las posibilidades deportivas en la falla son inmensas abarcando vías para el aprendizaje y vías extremas para los más expertos.

La situación geográfica de Etxauri, al estar ubicado en la parte sur de la sierra de Sarbil, hace que el municipio quede protegido de las influencias meteorológicas procedentes del norte. Su situación estratégica en la solana, al resguardo de la falla y orientado en dirección sur, hacen de nuestro municipio un lugar privilegiado, con un microclima muy singular.

Por todas estas características, las tierras bajas del término municipal de Etxauri, regadas por el rio Arga, que transcurre serpenteante por la llanura formando amplios meandros, son muy ricas y fértiles para la agricultura. En consecuencia, se dan muy bien en la zona cultivos propios de latitudes más bajas, como son la vid, el cereal y especialmente los cerezos y otras variedades frutícolas. Los documentos atestiguan que el cultivo de la vid se remonta a la Edad Media. De hecho, las bodegas del Reino de Navarra se abastecían de la producción de la zona.

Por otro lado, los recursos hídricos son un dato que es preciso destacar. La composición geológica de la sierra de Sarbil, con su roca caliza muy porosa y permeable, favorece la filtración de una gran parte de las aguas de lluvia, que posteriormente emergen en la llanura en una infinidad de fuentes y manantiales. En algunos casos se trata de manantiales de aguas termales y sulfurosas, como los de Ibero, Etxauri o el antiguo Balneario Real de Belascoain. Todos estos elementos hacen de nuestro territorio un lugar cálido y agradable para los habitantes, la fauna y la agricultura, manteniendo así una casi perfecta relación entre naturaleza y seres humanos, en un entorno espléndido para vivir y disfrutar.

HISTORIA DE ETXAURI

Historia de Etxauri (Tamaño 38Kb).

LA HISTORIA DE ETXAURI SEGÚN LOS RESTOS ARQUEOLÓGICOS

Los primeros indicios de ocupaciones humanas en el Valle de Etxauri son restos del Paleolítico Inferior y medio de hace más de 50.000 años, posiblemente poblaciones pre-neandertales y neandertales.

Análisis de C14 han documentado restos de ocupación humana en el municipio de Etxauri de hace 17.000 años. Se trataría de una pequeña partida de cazadores que instaló un puesto de observación, descanso y recuperación de sus armas de caza en el abrigo de Legintxiki. Por los restos recuperados hemos podido saber que pertenecían al mundo cultural del Epigravetiense, muy difundido en toda Europa Occidental en esas fechas, y que cazaban grandes mamíferos como oso de las cavernas, rinoceronte lanudo y reno. Esto da una idea del clima extremo que había en el Valle de Etxauri, que tendría un medio ambiente similar al que hoy vemos en Laponia o Siberia. Esta situación glacial dura unos 7.000 años más, periodo en el que perdura la ocupación humana de Legintxiki y en las cuevas de Legin, pero ya con elementos de culturas europeas más recientes, como es el Solutrense y Magdaleniense.

Hace unos 10.000 años se termina el periodo glacial y Europa Occidental entra en una fase de calentamiento y aumento de la humedad que va a cambiar de forma brusca todas las culturas paleolíticas: surgen amplios bosques y los grandes mamíferos de hábitat frío emigran al Norte. En Etxauri hay restos de este convulso periodo en Legintxiki y Legin.

Tras un largo proceso de más de 4.000 años, la humanidad cambia su relación con el medio ambiente y pasa de cazador y recolector a agricultor y ganadero en lo que se ha llamado “Revolución Neolítica”, que en Etxauri tiene sus expresiones en yacimientos como Cueva del Moro, Viñas de la Peña, Cuevas de Legin, Legintxiki, Zaldualdea y La Playa y en las pinturas esquemáticas de la Peña del Cantero.

Hacia el año 800 a.C. y coincidiendo con los inicios de la Edad del Hierro empiezan a surgir en Navarra los primeros poblados fortificados y en Etxauri tenemos evidencias en San Quiriaco y en el Alto de Legin, en cuyo entorno se localizaron armas de hierro de origen centro europeo.

La época romana apenas se conoce en Etxauri, aunque en excavaciones dentro del casco urbano, se han localizado numerosos restos de una villa, que puede delatar el origen y la antigüedad del pueblo. Hay también algunos indicios de ocupación romana en las Peñas del Cantero.

Se desconocen restos a partir del siglo V de nuestra era y no será hasta inicios del IX cuando algunas fuentes documentales árabes citan la fortaleza de Sajrat Qays, que algunos autores de hoy localizan en San Quiriaco, fundamentalmente por el parecido fonético y por los restos arqueológicos de este lugar. Esta fortaleza sirvió de refugio a los habitantes de la zona ante las razias de Abderramán III de 924 contra el Reino de Pamplona. Es durante este turbulento periodo, pero sobre todo en la Baja Edad Media, cuando el pueblo de Etxauri se encontraría conformado como se conoce en la actualidad, aunque el único resto arqueológico sería la necrópolis de la ermita de Nuestra Señora de los Remedios, en la que se localizaron más de 180 inhumaciones en cistas de lajas, sillarejo o simplemente excavadas en el suelo. Resultó llamativo para los propios arqueólogos la altura de algunos individuos enterrados en este cementerio, siendo varios los que superaban los 185 cm, así como algunas lesiones y enfermedades.

LA PIEDRA Y LA LEYENDA DEL CALERO

La piedra y la leyenda del calero (Tamaño 46Kb).